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El ataque alemán – Segunda guerra mundial – Invasión de Polonia (Fall Weiss) – Parte VIII

Capítulo VII

El ataque alemán

La guerra debía empezar a las 04:45 horas, pero de hecho comenzó hacialas 04:00, cuando el viejo acorazado escuela Schleswig-Holstein zarpó de Danzig y abrió fuego contra la vecina estación de tránsito polaca de Westerplatte. Debido a restricciones del tratado, los polacos tenían prohibido fortificar esa península, pero en realidad lo habían hecho en algunos edificios. En consecuencia, la pequeña guarnición fue capaz de resistir durante una semana a pesar de bombardeos intensos y repetidos asaltos de infantería. Westerplatte fue conocida incluso como el «Verdún polaco» debido al terrible martilleo que sus tenaces defensores sufrieron durante la primera semana de hostilidades.

El resto de la flota polaca fue machacada por la aviación alemana. La flotilla de submarinos se dispersó en el Báltico para colocar minas y acechar transportes de cabotaje, mientras que las dos unidades de superficie restantes —el destructor Wicher y el minador Gryf- iniciaron operaciones de minado al largo de la costa. El pequeño destacamento aeronaval fue barrido en ataques aéreos durante los primeros días de lucha. El 3 de septiembre, la Kriegsmarine envió dos destructores hacia las instalaciones navales polacas, pero fueron alcanzados por el fuego de las baterías de costa de Hel y de las piezas del Wicher y el Gryf. La Luftwaffe replicó con un ataque aéreo muy eficaz, que hundió las dos unidades de superficie polacas. Los minadores costeros escaparon a la aviación alemana hasta el 16 de septiembre, en que fueron hundidos. Los combates en la ciudad portuaria de Danzig corrieron a cargo de unidades paramilitares de los dos bandos y fueron encarnizados. Los trabajadores de la oficina postal polaca se hicieron fuertes en el edificio, pero sucumbieron ante la SS Heimwehr Danzig apoyada por infantes de marina y unidades paramilitares.Muchos de los trabajadores fueron asesinados tras rendirse.

Las operaciones de la Luftwaffe a lo largo de la costa se vieron limitadas por la densa niebla de primera hora de la mañana. El ataque inicial alemána través del corredor de Pomerania estuvo precedido por los esfuerzos por tomar instalaciones ferroviarias clave a lo largo de la línea Chojnice-Tczew. A las 04:30 horas, los Stuka del 3/1 Stukageschwader bombardearon el puente de Tczew, en el corredor pomeranio, intentando desactivar las cargas de demolición, pero no lo lograron. La Wehrmacht intentó entonces colar varios autoametralladoras en la estación, detrás de uno de los trenes del servicio regular. Sin embargo, los polacos estaban alerta —avisados por el precedente ataque aéreo-, activaron las cargas de demolición y derrumbaron el puente. El ataque contra Chojnice fue precedido por un tren blindado, pero fue rechazado.

Las fuerzas del Ejército Pomorze polaco, en el corredor de Pomerania, consistían en dos divisiones de infantería y una brigada de caballería. Su despliegue era más político que táctico, pues Varsovia temía que los alemanes pudiesen intentar tomar el corredor como habían hecho con los Súdeles en vez de enzarzarse en una guerra en gran escala. Esas unidades polacas estaban allí para que hubiese resistencia a una posible acción alemana de ese tipo. Una vez estalló la guerra y el Cuarto Ejército alemán se lanzó al ataque, esa misión política quedó en nada y las tres unidades empezaron a retirarse combatiendo hacia el sur, hacia posiciones más defendibles. En la retaguardia, la Brigada de Caballería Pomorska libró todo un día de choques con la 20.a División de Infantería Motorizada alemana a lo largo del río Brda, obligando al comandante enemigo a pedir permiso para replegarse «ante una intensa presión de caballería». A última hora de la tarde, el jefe del 18.» Regimiento de Lanceros, coronel K. Mastelarz, mandó una incursión de dos escuadrones tras las líneas enemigas. Salieron al galope de un bosque, sorprendieron al descubierto a un batallón de infantería alemán y cargaron al sable contra la atónita unidad enemiga, diezmándola. Al final llegaron unos autoametralladoras alemanes que dispersaron a las tropas montadas. Murieron unos 20 jinetes, incluido su comandante, y la caballería se retiró. Al día siguiente, se llevó al lugar a corresponsales de guerra italianos y se les dijo que los jinetes habían cargado contra carros de combate. Esta historia se fue magnificando hasta convertirse en parte de la propaganda alemana y en uno de los mitos más duraderos de la campaña de Polonia. A pesar de la defensa de la caballería, el hecho es que la 3.a División Panzer consiguió cruzar sin oposición el río Brda.

Mientras el Cuarto Ejército se abría paso por el corredor de Pomerania, el Tercer Ejército alemán en Prusia Oriental inició sus ataques en dirección sur, hacia Varsovia. Lanzaron el asalto dos cuerpos, que poco después quedaron inmovilizados en la línea fortificada Mlawa. Este era uno de los pocos puntos con defensas fijas modernas, pues estaba en la ruta más obvia para acceder a Varsovia desde el norte. Dos divisiones del l.’r Cuerpo alemán encabezaron el asalto con apoyo de carros de la División Panzer Kempf. Defendidas por la 20.a División de Infantería polaca, las fortificaciones resistieron repetidos embates. Mientras, el Cuerpo Wodrig intentó rodear las defensas de Mlawa por el este, atacando el ala derecha de la 20.a División con dos de sus divisiones. Sin embargo, esas fortificaciones tenían terrenos pantanosos a ambos lados. Curiosamente, las posiciones defensivas de la Brigada de Caballería Mazowiecka a lo largo del río Ulatkoka fueron atacadas por la única unidad montada alemana, la I.» Brigada de Caballería, en uno de los pocos choques de escuadrones a lomo que se dieron durante la guerra. Hubo escaramuzas entre patrullas a caballo, pero la mayor parte de las veces se combatió pie a tierra. Al concluir el primer día de la guerra, el Tercer Ejército alemán estaba detenido.

La fuerza motriz del asalto de la Wehrmacht sobre Polonia era el Grupo de Ejércitos Sur de Von Rundstedt, y en especial sus dos elementos septentrionales, los Ejércitos Octavo y Décimo, situados en Silesia. Estas formaciones tenían que pasar a través de los Ejércitos Lodz y Krakow que tenían enfrente, cruzar el río Warta, envolver a las fuerzas polacas a lo largo de la frontera occidental y avanzar hacia Varsovia. Para ello, tenían una cantidad desproporcionada de divisiones Panzer y ligeras. La fase inicial apenas fue reseñable, pues la línea defensiva principal polaca estaba en los bosques a 32 km de la frontera. Los combates más enconados de este sector se produjeron alrededor de la población de Mokra, defendida por la Brigada de Caballería Wolynska. Pese a los repetidos ataques de la 4.a Panzer, la caballería resistió y le infligió fuertes pérdidas. Las acciones de los carros alemanes estaban mal coordinadas con la infantería que los acompañaba, reflejo de la novedad de los ataques acorazados masivos y de la dificultad de llevar la nueva doctrina a la práctica. Al menos uno de los embates fue rechazado con asistencia del tren blindado Smialy en uno de los varios encuentrosentre carros y trenes militares durante la campaña. Los ataques de los Stuka contra la retaguardia de la brigada le causó importantes pérdidas en caballos y suministros, pero no pudieron quebrar la resistencia polaca. Si la defensa de Mokra demostró el excelente entrenamiento y la moral de la caballería, también evidenció sus carencias en un conflicto moderno. Sus bajas fueron tales que la brigada se vio obligada a retirarse esa tarde, con la 4.a Panzer pisándole los talones.

Los alemanes tuvieron mejor suerte contra el Ejército Krakow, en el sur. Este ejército tenía una de las misiones más complicadas de todas las grandes unidades polacas, pues hacía frente a la mayor concentración de divisiones alemanas, incluidas muchas de las unidades mecanizadas: cuatro divisiones Panzer y cuatro ligeras. Además, su sector cubría un área que iba de la región industrial de la Alta Silesia hasta las estribaciones de los Cárpatos en el sur. Mientras la Brigada de Caballería Wolynska luchaba en sus posiciones en torno a Mokra, la 1.a División Panzer metió una cuña entre ella y la 7.a División de Infantería polaca, en el sur. Esta última fue atacada frontalmente por la 46.a División de Infantería alemana y su sector sur quedó amenazado cuando la 2.a División Ligera empezó a presionar las defensas de la Brigada de Caballería Krakowska. Otras dos divisiones de

la Wehrmacht estaban listas para reforzar el asalto contra la infeliz 7.a División polaca. Menos progreso se obtuvo en el sur, cuando las Divisiones de Infantería 8 y 239 asaltaron la zona fortificada alrededor de la ciudad industrial de Katowice, pues las contiguas 28.a División de Infantería y 5.a Panzer cayeron sobre las Divisiones de Infantería 6 y 55 polacas.

Aparte de las operaciones militares regulares hubo una considerable confusión en la retaguardia debido a las operaciones de unidades de guerrilla alemanas que habían sido creadas antes de la guerra por el Abwehr (la Información Militar). Silesia tenía una importante minoría alemana pronazi y se produjeron numerosas escaramuzas a pequeña escala entre unidades militares y de policía polacas con grupos irregulares alemanes.

El 22.° Cuerpo Panzer, que operaba desde Eslovaquia, lanzó un decidido ataque contra las defensas de montaña polacas a lo largo del río Dunajec. La 2.a División Panzer maniobró a través de la línea polaca, sostenida sobre

todo por fuerzas fronterizas del KOP, y obligó al Ejército Krakow a empeñar su reserva móvil, la 10.a Brigada Mecanizada. El avance germano fue finalmente detenido a lo largo del día, cuando llegó como refuerzo la 6.a División de Infantería polaca. Las Divisiones de Montaña 1 y 2 alemanas, reforzadas por unidades eslovacas, intentaron forzar los Cárpatos por el sector del Ejército Karpaty, pero al acabar el 1 de septiembre no habían conseguido ganancias significativas debido a la dificultad del terreno.

Capítulo IX

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