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La ruptura de Silesia – Segunda Guerra Mundial – Invasión de Polonia – Parte XI

Capítulo X

LA RUPTURA DE SILESIA

Como el plan alemán contemplaba el cerco de las fuerzas polacas en Polonia occidental, el Grupo de Ejércitos Norte de Von Bock y el Sur de Von Rundstedt quedaban separados entre sí por Pomerania. El Ejército Poznan del general T. Kutrzeba estaba aislado en esta región; su misión política original había sido la de impedir que los alemanes pudiesen ocupar sin oposición esta disputada zona fronteriza. Durante los tres primeros días de la guerra se dieron muy pocos combates en esta área. Kutrzeba, que había participado activamente en la planificación de preguerra, era consciente de que los alemanes estaban llevando sus ejes de ataque alrededor de su formación. El 3 de septiembre se restauraron las comunicaciones con Varsovia, y Kutrzeba propuso de forma vehemente que sus fuerzas comenzasen a operar contra el flanco norte del mando de Von Rundstedt, en concreto contra el Octavo Ejército de Blaskowitz. El mariscal Rydz-Smigly se opuso, arguyendo que ello llevaría a su destrucción prematura. Rydz-Smigly quería evitar una batalla decisiva en la orilla oeste del Vístula.

Precisamente, a Von Rundstedt le preocupaba un posible ataque como el propuesto por Kutrzeba. En su plan original, Rundstedt había intentado cubrir su flanco con unidades de caballería, pero Hitler le dijo que, en su lugar, emplease a la SS-Leibstandarte. Preocupado por la inexperiencia y falta de entrenamiento de esa unidad de las SS, usó una unidad regular delejército, la30.a DivisióndeInfantería.Sinembargo, éstaestabademasiado extendida y habría sido vulnerable a un ataque del Ejército Poznan. Von Rundstedt consideraba que el Octavo Ejército era su «niño problemático» debido a la relativa debilidad de sus fuerzas y a la lentitud de los elementos móviles para la seguridad del flanco.

A pesar de estas preocupaciones, Von Rundstedt continuó con su asalto principal hacia el noreste a través de Silesia. La Brigada de Caballería Wolynska logró contener a la 4.a Panzer en otro día de intensos combates, el 2 de septiembre, pero la 7.a de Infantería polaca, en el sur, estaba en un apuro, enfrentada a la 1.a División Panzer y dos divisiones de infantería. Su repliegue hacia Czestochowa dejó un puente sobre el río Warta abierto para la 1.a Panzer, que no tardó en aprovechar la oportunidad. Los polacos respondieron lanzando uno de los mayores ataques aéreos de la campaña, con sus bombarderos ligeros P.23 Karas. Dicha acción se dirigió contra las Divisiones Panzer 1 y 4, pero el intenso fuego antiaéreo acabó con cinco P.23, en tanto que otros siete quedaron tan dañados que se perdieron al aterrizar. Al advertir la brecha en las defensas polacas, al día siguiente el Décimo Ejército alemán concentró sus esfuerzos en este sector, empeñando más unidades, incluida la 3.a División Ligera. Uno de los regimientos de la Brigada de Caballería Krakowska fue aniquilado, y la 7.a de Infantería quedó reducida a sólo dos batallones.

Estas batallas del 2 al 4 de septiembre en la unión entre los Ejércitos Lodz y Krakow tuvieron una gran importancia, pues abrieron el camino hacia Varsovia. Como el Décimo Ejército disponía de la mayoría de las fuerzas mecanizadas alemanas, los avances en este sector eran los que contaban con una mejor perspectiva de explotación profunda. Más aún, el terreno en dirección a Varsovia era llano, idóneo para el avance mecanizado.

La situación en el flanco sur del Ejército Krakow era algo mejor, en buena medida por la defensa que la 10.a Brigada Mecanizada hacía contra la 2.a Panzer. Sin embargo, el constante avance alemán obligó al jefe del Ejército Krakow, general A. Szylling, a pedir permiso para empezar la retirada sobre la ciudad de Cracovia. El terreno montañoso ayudaba a la defensa, y un repliegue ordenado impidió que los alemanes penetrasen en la brecha abierta entre los Ejércitos Krakow y Karpaty.

El alto mando polaco estaba anonadado por la rapidez del avance alemán. Los planificadores polacos habían previsto que el principal golpe alemán provendría de Silesia hacia Varsovia, de modo que habían desplegado el Ejército Prusy como reserva estratégica en ese eje. El Ejército Prusy consistía en tres divisiones de infantería y una brigada de caballería, pero el 3-4 de septiembre aún no estaba plenamente concentrado debido a problemas de movilización y a la eficacia de la campaña de la Luftwaffe contra las líneas de comunicación. La principal amenaza era el rápido avance de las Divisiones Panzer 1 y 4 sobre Piotrkow. En la mañana del día 5, elementos de la 19.a División de Infantería lanzaron un descoordinado contraataque cerca de la ciudad, pero los alemanes aprovecharon la movilidad de sus unidades Panzer para abrir brechas en las defensas polacas. Curiosamente, en los combates por Piotrkow se produjo uno de los escasos contactos de importancia entre carros de los dos bandos, cuando el 2.a Batallón de Carros polaco fue empeñado en defensa de la ciudad. Aunque los carros 7TP pusieron fuera de combate 17 panzers, dos cañones autopropulsados y 14 autoametralladoras, con unas pérdidas propias de sólo dos vehículos, las fuerzas acorazadas polacas del sector no se emplearon de forma concentrada y su efecto fue inapreciable. En mitad de estos críticos combates, el general Kutrzeba insistió en su solicitud de que el Ejército Poznan entrase en liza contra el sector norte del Grupo de Ejércitos Sur, pero Rydz-Smigly se opuso de nuevo.

Para la tarde del día 5, la unión entre los Ejércitos Lodz y Krakow había sido rota completamente, y el Ejército Prusy era incapaz de detener la marea. Las dos divisiones Panzer lograron pasar por Piotrkow, pero el Décimo Ejército pudo también empujar el flanco norte del Ejército Krakow, lo cual abría el camino a Kielce. La defensa polaca de los accesos a Varsovia estaba al borde del colapso. Esa tarde, el mariscal Rydz-Smigly ordenó que los Ejércitos Lodz, Krakow y Prusy empezasen a retirarse a la orilla oriental del Vístula para no quedar atrapados y ser destruidos. Además, el Ejército Poznan de Kutrzeba fue enviado al este, hacia el Vístula, casi sin haber entrado en combate.

La situación en el sur era también mala, si bien afectaba menos a los planes generales polacos. Las unidades alemanas habían roto por fin por las montañas y presionaban hacia Cracovia. La hábil defensa de la 10.a Brigada Mecanizada acabó siendo superada por los decididos asaltos de la 2.a División Panzer y la 3.a de Montaña. Por la tarde, se ordenó a las unidades polacas que retrocediesen sobre el río Dunajec, que protegía el flanco sur de la vieja capital, Cracovia.

Ese 5 de septiembre, ambos bandos empezaron a reconsiderar sus planes. El OKH no había querido implicar demasiadas fuerzas en el este por temor a que tuviesen que darse la vuelta para responder a un ataque francés. Como no se producía tal ataque, ese temor empezó a atenuarse, pero no desapareció por completo. Los comandantes en campaña, como Von Rundstedt, veían claro que los polacos estaban evitando una batalla decisiva en la margen occidental del Vístula, como demostraba la continuada inactividad del Ejército Poznan de Kutrzeba. Ante la retirada de las unidades polacas de sus frentes, los generales alemanes empezaron a pedir la rectificación de los planes iniciales de Caso Blanco, al entender que sus unidades tendrían que empujar más hacia el este de lo previsto para poder envolver y destruir al Ejército polaco. Brauchitsch y el OKH dudaban, preocupados todavía porque si las unidades quedaban empeñadas en el este, sería difícil sacarlas de allí en caso de una ofensiva francesa. El día 5, Brauchitsch prohibió a Von Bock que empujase más hacia el este. Brauchitsch cambió de parecer sólo el 9 de septiembre, cuando era manifiesto que los polacos evitaban los intentos alemanes de copo retirándose y que la actividad francesa se había limitado a una ofensiva simbólica.

La situación polaca era sombría, pues había pocas posibilidades de frenar el avance principal alemán desde Silesia. Peor aún, los alemanes avanzaban más rápido de lo que se retiraban los polacos, y un repliegue con éxito a una nueva línea defensiva en el Vístula no estaba nada seguro. El objetivo principal de Rydz-Smigly seguía siendo evitar una batalla decisiva en la orilla occidental del Vístula con el fin de mantener sus ejércitos en campaña hasta que llegase la ofensiva francesa. Este plan se basaba en una mala interpretación de las intenciones francesas. El fracaso de la principal unidad de reserva polaca, el Ejército Prusy, llevó a Rydz-Smigly a ordenar que se formase otra reserva estratégica, el Ejército Lublin, a partir de unidades de reserva sobrantes. En la tarde del día 7, Rydz-Smigly estaba convencido de que los alemanes rodearían Varsovia en una semana. Como esto lo aislaría de sus ejércitos en campaña, decidió trasladar el alto mando desde la capital a Brzesc-nad-Bugiem (Brest-Litovsk), sin dejar más que un pequeño Estado Mayor en Varsovia para gestionar la transición. Fue un error grave, pues Brzesc no estaba preparada para asumir las comunicaciones con los ejércitos en campaña. En un momento crítico del establecimiento de la línea defensiva del Vístula se rompió la coordinación con el alto mando. Las unidades recibieron órdenes contradictorias de Varsovia y Brzesc, órdenes que a menudo llegaban tarde o no lo hacían, y algunos ejércitos quedaronsimplemente sin contacto con el mando.

De los ejércitos polacos en campaña, la posición del Krakow era la más peligrosa de todas. A última hora del día 7, la 5.a División Panzer encontró una brecha indefensa en los montes de la Cruz Sagrada y empezó a moverse por detrás de la principal línea defensiva polaca desde el noroeste. En el otro flanco, la 4.a División Ligera y la 45.a de Infantería tomaron Tarnow ese mismo día después de que en la jornada anterior las fuerzas del Ejército Malopolska se retiraran inopinadamente de la línea del río Nida. Siguió un día de combates cuando el Ejército Krakow intentó salir del lazo que se estaba cerrando rápidamente en torno a él.

Los otros cuatro ejércitos polacos centrales siguieron retrocediendo hacia el Vístula, pero alarmados al ver que los alemanes se movían con más rapidez que ellos. La situación más seria estaba en la conjunción rota de los Ejércitos Lodz y Prusy, pues las Divisiones Panzer 1 y 4 avanzaban por la brecha hacia Varsovia. Las cosas no estaban tan mal en el frente norte, el de Prusia, pues la Wehrmacht estaba consolidando las fuerzas que había transferido al este a través del corredor de Pomerania con vistas a una gran ofensiva. Los contraataques del Ejército Modlin no daban resultado. Von Bock había estado discutiendo con el OKH para que le dejaran seguir atacando más hacia el este. La ventaja de esta acción sería que echaría por tierra cualquier intento polaco de crear una línea defensiva más allá del Vístula.

El OKH dudó al principio, pero este debate quedó en nada porque las fuerzas de Von Bock no lanzaron su renovada ofensiva hacia Varsovia hasta después de la primera semana de campaña. Por entonces, el OKH estaba empezando a sintonizar con las ideas de sus generales en campaña de que era preciso seguir empujando hacia el este si se quería atrapar a las fuerzas polacas. En vez de avanzar inmediatamente hacia el sur por la orilla occidental del Vístula, se autorizó que las fuerzas de Von Bock lo hicieran por la oriental, amenazando las defensas polacas a lo largo del río.

Capítulo XII

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