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Contraofensiva del Bzura – Segunda Guerra Mundial – Invasión de Polonia – Parte XIII

Capítulo XII

La contraofensiva del Bzura

Se cernía el desastre, y Rydz-Smigly empezó a escuchar con más atención las demandas insistentes del general Tadeusz Kutrzeba de que el Ejército Poznan contraatacase sobre el flanco expuesto del Octavo Ejército alemán. Como sus planes originales parecían haber perdido todo sentido, Rydz-Smigly aceptó al fin la sugerencia de la contraofensiva. La idea inmediata de esa acción era aliviar la presión sobre el Ejército Lodz y permitir una retirada más ordenada hacia Varsovia y el Vístula. Se discutieron diversas variantes del plan de Kutrzeba, incluido un ataque demorado para que el Ejército Pomorze, en retirada, pudiera unirse al contraataque, pero fue rechazado porque el factor esencial era el tiempo. Se pensó incluso en coordinar la contraofensiva con el Ejército Lodz y unidades del área de Varsovia, pero no fue posible debido a la confusión en las comunicaciones causada por el traslado del alto mando a Brzesc.

AunqueRundstedteraconsciente de la amenaza sobre su flanco septentrional, sus temores se disiparon cuando los servicios de información alemanes informaron, erróneamente, que gran parte del Ejército Poznan había sido trasladado a Varsovia en tren. Von Rundstedt siguió advirtiendo a Blaskowitz sobre la amenaza, pero sus Divisiones de Infantería 24 y 30 estaban estiradas más de lo prudente en su marcha hacia el este y sin noción del peligro.

El contraataque a lo largo del río Bzura presentó a los polacos la rara oportunidad de disfrutar de superioridad numérica sobre los alemanes. El ataque se lanzó con tres divisiones de infantería -las números 14, 17 y 25— en el centro, apoyadas por las Brigadas de Caballería Podolska y Wielkopolska en los flancos. La contraofensiva empezó la tarde del 9 de septiembre. Aunque los polacos tuvieron problemas por obtener el control de la ciudad de Piotek, se empeñaron las reseñas, incluidas algunas tanquetas, y las defensas alemanas cedieron. Al final del día 10, las dos divisiones alemanas se batían en retirada y los polacos habían capturado unos 1.500 prisioneros sólo de la 30.a División.

La reacción alemana fue rápida y eficaz. En vez de enfrentarse directamente al ataque polaco, Rundstedt ordenó que se aprovechase la oportunidad para rodear y destruir la concentración de fuerzas polaca. Las Divisiones Panzer 1 y 4, que estaban ya en las afueras de Varsovia, se volvieron hacia el oeste para bloquear cualquier intento del Ejército Poznan de colarse en la capital. En dos días, los ataques polacos se habían empantanado y los alemanes volvían a estar en superioridad numérica en la zona. El alto mando polaco ordenó a Kutrzeba que atacase hacia Radom con la esperanza de que rompiera y pudiese retirarse hacia el sur, hacia Rumania. El plan era pura fantasía. Por entonces, las fuerzas polacas, que eran de nueve divisiones de infantería y dos brigadas de caballería, se enfrentaban a 19 divisiones alemanas, cinco de las cuales eran Panzer y ligeras.

Kutrzeba optó por una meta más realista: romper hacia el este, hacia Varsovia por Sochaczew, en conjunción con elementos del Ejército Pomorze, que estaban llegando a la zona. El plan de Kutrzeba de un ataque concentrado hacia el este quedó desvirtuado cuando los alemanes actuaron primero. La falta de éxito en tierra hizo que los generales de la Wehrmacht pidieran más apoyo aéreo. La Luftwaffe respondió con una incursión masiva el 16 de septiembre, en que 820 aviones arrojaron 328.000 kg de bombas.

En tierra, el16.°Cuerpo Lander se lanzó también al ataque. Las unidadesen la bolsa del Bzura estaban recibiendo un tremendo castigo de la artillería alemana y los Stuka, y Kutrzeba concluyó que era cuestión de tiempo que su débil perímetro cediera. El 16 por al tarde ordenó a sus unidades que empezasen a actuar para romper la bolsa a través de una brecha al norte de Sochaczew que la sobreextendida 4.a Panzer no podía controlar. Los restos de las Brigadas de Caballería Podolska y Wielkopolska, junto con las Divisiones de Infantería 15 y 25, rompieron la bolsa y llegaron al bosque de Kampinos, en el límite norte de Varsovia. Las fuerzas restantes aguantaron dos días más. La defensa organizada sucumbió el 18 de septiembre, aunque los alemanes tardaron tres días en limpiar los últimos focos de resistencia aislados. Se hicieron 120.000 prisioneros polacos, y los Ejércitos Pomorze y Poznan fueron barridos.

La contraofensiva del Bzura dio a los polacos algún rédito a corto plazo: que los Ejércitos Warsaw y Lublin tuviesen tiempo de preparar la defensa de la capital, pues había descolocado temporalmente, durante una semana, el ataque principal alemán hacia Varsovia. Los generales alemanes opinaron después de la guerra que ese ataque pudo haber sido mucho más eficaz de haber sido lanzado antes, tal como había pedido Kutrzeba. Los historiadores polacos han criticado el objetivo del ataque, arguyendo que debió ser lanzado más al este, y así los ejércitos habrían tenido la oportunidad de escapar hasta el Vístula cuando se produjese la inevitable reacción alemana. Otro fallo fue la falta de coordinación con las unidades vecinas.

El desarrollo de la contraofensiva del Bzura pone de relieve las dos principales carencias del Ejército polaco de 1939 comparado con la Wehrmacht. El primero era mucho menos móvil que el alemán, que fue capaz de trasladar refuerzos importantes hasta el sector, algunos desde lugares distantes, mientras los polacos aguardaban desesperadamente a que llegasen los restos del Ejército Pomorze. La infantería polaca combatió bien cuando estuvo en paridad con el enemigo, pero los alemanes, gracias a su mayor movilidad táctica, conservaron su superioridad numérica y de potencia de fuego. La segunda carencia notable de los polacos fueron sus anticuadas transmisiones. Una vez que empezó la contraofensiva, Kutrzeba apenas tuvo contacto con las fuerzas polacas de fuera de su sector y fue incapaz de coordinar sus operaciones con unidades próximas a Varsovia. El alto mando, en Brzesc, una localidad tan aislada.

Capítulo XIV

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